Vieja Escuela 2.0: Tercer Aniversario Octopus

13 01 2010

Segunda entrega de la sección Vieja Escuela con un documento escrito por mi para la revista Freeclubb Magazine con motivo del tercer aniversario de la sala Octopus de Pontecesures. Si en la primera entrega le dedicaba unas palabras a mi club preferido, en esta segunda le dedico unos párrafos a otro club que siento como mi segunda casa. No voy a poner ni enlaces, ni fotos, ni nada, tan solo con leer estas líneas y recordar aquellos buenos momentos ( ese cierre en la cabina con Kanciany dándolo todo y la sala a tope me pone los pelos de punta) es suficiente para hacer mi pequeño homenaje a la sala Octopus. Corto y pego, sin correcciones, sin conservantes ni colorantes…

TERCERANIVERSARIOOCTOPUS

2 noches, 5 artistas internacionales, 2 nacionales, un nuevo colectivo santiagués, go go´s, visuales y los dj´s residentes hicieron posible el Tercer Aniversario de la sala Octopus en Pontecesures.

El primera asalto fue el pasado 20 de noviembre y la sala mostró un buen colorido, adornada con las nuevas visuales de Ludd 34560, y las go go´s coruñesas, con Neusa a la cabeza, que no pararon de bailar ni un instante.

Abrieron la noche Mario y David, como viene siendo habitual con un versus, calentando la pista a base de tech-house y terminando con un techno más contundente para recibir al primer invitado de la noche: Cristian Varela.

Resulta difícil verle a una hora tan temprana por estas tierras y la verdad es que en esta faceta se suelta más a la hora de jugar con el público. Hablar de Cristian esta noche es hablar de hardtechno, de mezclas a tres platos, de efectos con la Pionner, de golpes de fader, de contrabombos, de producciones europeas, de producciones propias y sobre todo del buen rollo que trasmitía después de su exitazo una semana antes, en el I Love Techno 2004 de Gante.

Tras él llegó el gran desconocido para muchos, Cisco Ferreira a.k.a. The Advent, pero que a buen seguro tendrá ahora muchos más fans en Galicia. Este británico-portugués pasa su vida entre Londres y Lisboa, realizando uno de los lives más potentes en la actualidad, junto a Vitalic o A. Kovalsky. Desarrolló su directo basándose en el Abletonn Live y en la Pionner, y con ellos demostró una gran dureza y oscuridad, aunque también melodía y ritmo , que se fundieron en una sucesión de temas de producción propia que hicieron enloquecer al público. Continuos efectos sonoros, loops interminables y una técnica muy depurada fueron las características de su actuación.

Tocaba cerrar y quien mejor que Valentino Kanzyani para hacerlo. El gran Valentino, regresaba a Octopus con una maleta llena de producciones centroeuropeas y con esa fuerza que caracteriza a los dj´s eslovenos. No usó en esta ocasión el Final Scratch, aunque si que conectó su pc para introducir efectos. Sus mezclas son muy vertiginosas, pero a la vez limpias y sin apenas correcciones, lo que hace que sus sets sean muy veloces y rítmicos. Producciones propias, mucho sello Recicled Loops, y esos toques de techno-electro alemán que tanto gustan en la actualidad.

Al final cierre apoteósico con el “Rocker” de Alter Ego sonando, las luces encendidas y todo el mundo con los brazos en alto. Valentino, uno más dentro de la fiesta. Así da gusto.

En la zona house muy poco público para ver a J.L. Magoya y a Miss Dune, algo que viene siendo habitual en casi todas las fiestas. Edurne fue la encargada de abrir y cerrar la noche y lo hizo repartiendo por igual house y electro, algo de lo que se debió de contagiar J.L. Magoya, pues basó casi todo su set en ese sonido house con reminiscencias electro que tanto se lleva ahora en centro-europa o en el mediterráneo español. Casi no escuchamos house americano al que nos tenía acostumbrados Magoya, aunque demostró una vez más, que toque lo que toque, es el número uno.

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El segundo y definitivo asalto tuvo lugar el domingo 5 de diciembre y esta si que fue una noche en las que hay mucho para contar: Jeff Mills, Stacey Pullen, Oxia, presentación del Colectivo X-Ample y primer gran cierre de Mario y David. Casi nada.

Se esperaba una gran entrada y así fue, casi 2.500 personas llenaron la sala con la intención de vivir una noche especial. Mario y luego David fueron los encargados de abrir, nuevamente mucho tehno-house, temas muy bailables y muy pronto Stacey Pullen en cabina.

El americano era la primera vez que pisaba Octopus y lo hacía después de arrasar en su set del Festidance. Si en aquella ocasión dejó constancia de su amor por Detroit, en esta no tiró tanto de temas detroitianos y si de techno europeo o de producciones europeas de corte americano, como el “Incident” de Joris Voorn y algún tema de su sello Blackflag.

El considerado por muchos como mejor representante de la segunda ola de artistas de Detroit conectó muy bien con el público y a base de continuos guiños y saludos dejó muy buen sabor de boca a todo el mundo.

No arriesgó demasiado con las mezclas y usó en todo momento dos platos y la Pionner, pero supo sacarles todo el partido posible. Pinchando mucho techno europeo, desde el nuevo corte de Ben Sims en el sello de Liebing, hasta el citado “Incident” de Jooris Vorn, dejó alguna pincelada de su tierra natal, como no de la mano de sus buenos amigos allí: Carl Craig y su “Tres demented”.

Y llegó Jeff Mills. Lo hizo, como viene siendo habitual con esa áurea de misterio de la que siempre se rodea. Pero en esta ocasión no fue sinónimo de calidad al 100%. Conectó el tercer plato, el cual utilizó durante todo su set y comenzó con mucho techno americano y dejando constancia de su gran control con los Technics. Pero poco a poco fue cometiendo errores en las mezclas muy notorios y su música fue variando mucho hasta llegar a una experimentación sonora un tanto extraña. Muchos temas ácidos, agudos por todas partes y una gran distorsión, lo que hizo que la gente quedase algo descontenta. Al final, lo arregló un poco tirando de sus clásicos (ya se sabe, The Bells, Jaguar, Alarms…) y llegó al final de su sesión, pasando sin pena ni gloria en esta visita a Octopus.

Es innegable su gran calidad con los tres platos, su gran control de la mesa, su rapidez en las mezclas y su capacidad para transportarte de un estado de euforia a un momento de calma sin que te enteres, pero en esta ocasión no fue así. Esta vez nos tocó vivir el Mills cansino en las mezclas, con un juego de sonidos y de variación sonora sin mucho rumbo y sin dejar ese gran punto de calidad que se espera de uno de los dj´s más importantes de las últimas tres décadas.

Oxia no ha vendido millones de discos en toda su carrera, ni ha hecho una banda sonora para una película de cine, ni ha tocado en el mítico Liquid Room de Tokyo, pero si que dejó su sello esta noche en Octopus.

Olivier Raymond, dueño de la discográfica Goodlife junto a su amigo The Hacker, llegaba por primera vez a Octopus con una maleta llena de techno y electro europeo y con la difícil misión de tocar después de Jeff Mills.

Hizo un set perfecto, tanto a nivel musical como técnico, repartiendo por igual techno y electro, y con continuos guiños funk, con muchas producciones propias, entre ellas el “Reflexion (Deetroom rmx) “y otras como el “B1” de Question Authority 01 o el “Reves Mecaniques” de su socio The Hacker.

Según nos comentó al finalizar su sesión, quedó encantado con el público, en todo momento muy entregado a su música, pues el público francés, es mucho más frío y parado.

Francia es algo más que Laurent Garnier. Nos alegramos.

Mario y David llevan mucho tiempo demostrando su gran calidad tras los platos, haciendo el trabajo propio de los dj´s residentes, pero ya era hora de darles la oportunidad de cerrar en una gran fiesta. Y esta fue su ocasión. Realizaron un versus pinchando con 4 platos y dos mesas, lo que hizo muy arriesgada su propuesta para el cierre.

Escuchamos muchos de sus clásicos, pero esta vez tiraron más de lo habitual de hardtechno, aunque manteniendo siempre ese aspecto bailable al que nos tienen acostumbrados. Cometieron algún pequeño fallo, pero en general fueron muy aplaudidos por sus incondicionales, que esperaron hasta el final sin moverse de la pista. Enhorabuena para los dos.

Y en la zona house… Pues hubo mucha, mucha fiesta. Hacía tiempo que no se veía un ambiente tan bueno en el Pussy Club. Esta noche tenía el aliciente de ver la gran presentación en sociedad de un nuevo colectivo de artistas, con sede en Santiago de Compostela. Su nombre: Colectivo X-Ample. Los componentes del mismo son los dj´s D. Quintela, Fran López a.k.a. Cucho, Juan P y Vilou, acompañados por los visuales de RNDM.

Abrió la noche D. Quintela con un house muy selecto, producciones centroeuropeas y mucho temazo para ir calentando motores. Se le notaba algo nervioso, lo que es normal, pues una cabina como la de Octopus imprime mucho respeto. Pero lo hizo bien, dándole a su gente lo que quería escuchar.

Le siguió Juan P, que varió un poco el sentido de la sesión, introduciendo sonidos más próximos al electro y tirando de esos vinilos portugueses que siempre copan su maleta. Sesión correcta y acertada, con un poco de tech-house bailable y electrónico para dar paso a su compañero Cucho.

Fue el gran triunfador de la noche, con una selección de temas muy buena, siempre con el electro como denominador común. Bajó un poco los bpm´s de la sesión y construyó una atmósfera pausada a base de bajos potentes y voces robóticas, con temas clásicos como el “Personal Jesús (rmx F. Kevorkian)” de Depeche Mode o el “Pleassure from the base” de Tiga, mezclados con otros rompepistas como el “Rocker” de Alter Ego, con el cual toda la zona house al completo botó sin parár. Un 10 para él.

Y le tocó al turno al alma mater del colectivo, el incansable Vilou, que siguió un poco en la línea de Cucho, pero encaminado más hacia un house muy deep y electrónico, muy en la onda de Andy Caldtwell. Su gran calidad es indiscutible, así lo muestran sus muchos años detrás de los platos y su experiencia en muchas salas gallegas. Muy buen set para presentar al colectivo X-Ample, que seguro que da mucho que hablar en el futuro.

Le tocó cerrar de nuevo a Miss Dune, pero esta vez lo hizo de forma excepcional y con la sala house llena, todo un nuevo reto para ella. Siguió con un poco de electro, pero mezclado con mucho house europeo y alguna producción española. Fue un cierre perfecto, con una gran selección musical y una concentración máxima por parte de Edurne.

Mención especial merecen los chicos de RNDM, que con Kike B a la cabeza, pusieron su toque de color a la zona house con unas visuales muy buenas y muy trabajadas en todo momento, con una gran sincronización con el audio de la sala.

A todos ellos, enhorabuena por esta gran noche. Esperemos que vengan tiempos buenos para el house en Octopus y que siga este gran nivel de techno.

“…last night a DJ saved my life…”



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2 responses

13 01 2010
amutu

foron poucas pero grandes noites en octopus….

14 01 2010
ardelloeixo

….foron moitas(demasiadas) e moi grandes, jejejej

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